Irán rechazó el plan de 15 puntos impulsado por Estados Unidos para alcanzar un alto el fuego en Medio Oriente y lo calificó como “excesivo” y alejado de la realidad del conflicto. La propuesta había sido enviada a través de mediadores de Pakistán.
En respuesta, el gobierno iraní presentó una contrapropuesta de cinco condiciones que considera innegociables para poner fin a la guerra. Entre ellas se destacan el cese total de las hostilidades, garantías para evitar nuevos ataques y el pago de reparaciones por los daños ocasionados.
El planteo también incluye la finalización del conflicto en todos los frentes regionales y el reconocimiento de la soberanía iraní sobre el estratégico Estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético global.
Desde Teherán remarcaron que el fin de la guerra dependerá exclusivamente de sus propios términos y tiempos, y advirtieron que continuarán las acciones militares hasta que se cumplan sus demandas.
El conflicto se intensificó tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, seguidos por una respuesta con misiles y drones por parte de Irán, en una escalada que mantiene en alerta a toda la región.
