La protesta consistirá en un paro total de actividades, sin asistencia a los lugares de trabajo, en reclamo por la situación salarial y el recorte presupuestario que atraviesa el sistema universitario.
La decisión fue adoptada en unidad durante el plenario de la CONADU, donde se resolvió avanzar con un esquema de paros progresivos de semana completa. Desde el sector sostienen que el deterioro de los ingresos y la falta de financiamiento ponen en riesgo el funcionamiento de las universidades públicas.
En ese marco, los gremios remarcaron que tanto los salarios docentes como el presupuesto universitario “no se negocian”, y reclamaron una urgente recomposición que permita recuperar el poder adquisitivo perdido frente a la inflación.
Asimismo, exigieron el pleno cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y exhortaron a los legisladores de todos los bloques del Congreso Nacional a rechazar cualquier intento de modificación de la normativa vigente, al considerar que resulta clave para garantizar el sostenimiento del sistema educativo superior en el país.
