El costo de los alimentos en Río Cuarto volvió a mostrar presión durante marzo de 2026. Según los últimos datos relevados a nivel local, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) alcanzó los $295.467,19, lo que representa una suba del 4,87% respecto a febrero.
El incremento no es aislado: en los últimos dos meses, la canasta acumuló un aumento del 6,05%, reflejando una aceleración en los precios de los alimentos que impacta de lleno en el bolsillo de las familias.
La comparación interanual deja en evidencia la magnitud del fenómeno. En marzo de 2025, una persona necesitaba $182.829,05 para cubrir sus necesidades alimentarias básicas, mientras que un año después el monto trepó a casi $300 mil, lo que implica un salto del 61,61%.
Qué productos empujaron la suba
Durante marzo, algunos rubros registraron incrementos muy por encima del promedio general, marcando la tendencia del mes:
- Carnes: +19,47%
- Bebidas no alcohólicas: +11,21%
- Dulces: +10,72%
Estos aumentos tienen un impacto directo en la mesa diaria, ya que se trata de productos de consumo habitual, lo que profundiza la presión sobre los hogares, especialmente en los sectores de menores ingresos.
Los pocos alivios en la góndola
En contrapartida, algunos alimentos mostraron bajas significativas en sus precios:
- Hortalizas: -34,02%
- Vinagre: -15,86%
- Harina de maíz: -14,25%
Sin embargo, estas caídas no lograron compensar las subas en otros rubros clave, por lo que el balance general del mes sigue siendo claramente alcista.
Un reflejo de la situación nacional
La dinámica de Río Cuarto no es ajena al contexto nacional. La evolución de la CBA está directamente vinculada a la inflación, un indicador que mide el Índice de Precios al Consumidor y que continúa mostrando variaciones mensuales con impacto en los alimentos.
A nivel país, el encarecimiento de productos básicos responde a múltiples factores: recomposición de precios relativos, ajustes en costos de producción y logística, y variaciones en el tipo de cambio, entre otros.
Además, la Canasta Básica Alimentaria es el umbral que define la línea de indigencia en Argentina, según los parámetros del INDEC, por lo que su aumento no solo refleja inflación, sino también un deterioro en la capacidad de acceso a alimentos esenciales.
Presión creciente sobre los hogares
Con estos niveles de incremento, cada vez más familias destinan una mayor proporción de sus ingresos a cubrir necesidades básicas. La suba en alimentos, que suele ser más sensible que otros rubros, golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables.
En este escenario, Río Cuarto replica una tendencia que se observa en gran parte del país: precios en alza, ingresos que corren por detrás y una canasta básica que se vuelve cada vez más difícil de alcanzar.
