La actividad comercial en la ciudad atraviesa uno de sus momentos más complejos del último tiempo. De acuerdo al relevamiento del Centro Empresarial, Comercial, Industrial y de Servicios (CECIS), las ventas registraron en marzo una caída interanual del 6,5%, consolidando una tendencia negativa que se viene profundizando desde fines de 2025.
El dato más preocupante del informe no es solo la magnitud de la baja, sino su alcance: por primera vez en este ciclo, todos los rubros analizados reflejaron una retracción en sus niveles de venta. Así lo confirmó el gerente del CECIS, Diego Cambría, quien remarcó que, aunque con distintas intensidades, ningún sector logró sostenerse en terreno positivo.
Uno de los puntos que enciende señales de alerta es el comportamiento del consumo en bienes esenciales. El rubro alimentos registró una caída del 6,25%, lo que evidencia un ajuste cada vez más fuerte en el gasto cotidiano de las familias. Esta tendencia no solo impacta en grandes superficies, sino también en comercios de cercanía, donde la merma comienza a sentirse con mayor claridad.
En la misma línea, el sector farmacéutico —históricamente más estable frente a contextos adversos— también mostró una baja del 3,75%, reflejando el deterioro general del poder de compra.
El escenario actual contrasta con lo ocurrido un año atrás. En marzo de 2025, la actividad había mostrado una leve recuperación, pero desde octubre la tendencia se revirtió, acumulando caídas cada vez más pronunciadas mes a mes.
A este panorama se suma otro indicador que genera inquietud: el aumento en el rechazo de cheques. Según el informe, en el último trimestre se registró un crecimiento de entre el 4% y el 7% en distintos sectores. Si bien el volumen total aún se mantiene por debajo del 5%, el dato vuelve a niveles que no se observaban desde la pandemia, y refleja las dificultades de liquidez en el circuito comercial.
Desde el CECIS advierten que este fenómeno está directamente vinculado a la menor circulación de dinero y a la caída en las ventas, configurando un escenario de fragilidad para el entramado productivo local.
De cara a los próximos meses, las expectativas no son alentadoras. El propio sector anticipa que podría registrarse una baja en la ocupación de locales comerciales, una tendencia que ya comienza a evidenciarse en distintas zonas de la ciudad.
Con un consumo retraído, dificultades financieras en aumento y sin señales claras de recuperación inmediata, el comercio local enfrenta un panorama desafiante que mantiene en alerta a empresarios y comerciantes.



