El veterinario y etólogo Alejandro Elena explicó cómo la alimentación, el estrés materno, el ambiente y el tipo de nacimiento influyen en el desarrollo cerebral y emocional de los perros desde antes de nacer.
La salud física y emocional de una perra gestante puede tener un impacto decisivo en el desarrollo neurológico y conductual de sus cachorros. Así lo explicó el veterinario y etólogo Alejandro Elena, quien destacó que la gestación es una etapa fundamental para la formación del cerebro y la futura capacidad de aprendizaje, socialización y regulación emocional de los animales.
Según el especialista, durante la gestación se produce un intenso proceso de neurogénesis, es decir, la formación de nuevas neuronas y conexiones cerebrales. Este desarrollo puede verse afectado tanto de manera positiva como negativa por distintos factores ambientales.
“La calidad de la alimentación, el acceso a nutrientes esenciales y las condiciones en las que vive la madre influyen directamente en el desarrollo del sistema nervioso de los cachorros”, señaló Elena.
En este sentido, remarcó la importancia de una dieta equilibrada, con especial atención al aporte de ácidos grasos omega 3, fundamentales para el desarrollo cerebral fetal.
Además de la nutrición, el estrés materno juega un papel determinante. Situaciones de frío, hacinamiento, competencia por recursos, falta de confort o ambientes inestables pueden alterar el desarrollo neurológico de los cachorros y aumentar la probabilidad de que, en el futuro, presenten problemas de conducta.
“Todo aquello que genere estrés en la madre puede impactar en los pequeños que se están gestando”, explicó el etólogo.
Otro aspecto que destacó el especialista es la importancia de la estimulación táctil durante el último tercio de la gestación. Diversos estudios indican que el contacto físico y las caricias sobre el abdomen de la madre pueden generar cambios positivos en áreas cerebrales vinculadas con la gestión emocional y la respuesta al contacto.
Estas experiencias prenatales podrían traducirse, una vez nacidos y en la vida adulta, en perros más receptivos al vínculo afectivo y con mayor predisposición al contacto humano.
Por último, Elena hizo hincapié en las diferencias entre el parto natural y la cesárea.
Durante el nacimiento por vía natural, la madre estimula a los cachorros mediante el lamido vigoroso, una conducta que favorece la activación y expresión de determinados genes relacionados con el desarrollo neurológico y emocional.
“El proceso del parto y los cuidados maternos inmediatos tienen efectos epigenéticos que influyen en la vida futura del cachorro”, indicó.
Si bien aclaró que las cesáreas son necesarias en determinadas situaciones para preservar la salud de la madre y las crías, el especialista señaló que, siempre que sea posible y bajo supervisión veterinaria, el parto natural continúa siendo la opción más beneficiosa.
La evidencia científica actual demuestra que el bienestar de la madre durante la gestación no solo impacta en la salud física de los cachorros, sino también en aspectos clave de su comportamiento y calidad de vida a largo plazo.



