Córdoba mantiene en funcionamiento 821 escuelas rurales primarias distribuidas en distintos puntos de la provincia. De ese total, 35 tienen durante este ciclo lectivo un solo alumno, acompañado generalmente por una docente que también cumple funciones de directora. La decisión busca garantizar la continuidad educativa de niños y niñas que viven en parajes alejados, donde las distancias, los caminos y las condiciones climáticas dificultan el traslado hacia otros establecimientos.
Estas instituciones están ubicadas en zonas rurales aglomeradas o dispersas, muchas de ellas en áreas de campo y montaña. Entre las escuelas con un solo estudiante hay establecimientos de los departamentos Río Cuarto, Calamuchita, Pocho, San Alberto, San Justo, Tulumba, Unión y otros puntos del territorio provincial. En el departamento Río Cuarto se encuentran la escuela Doctor Carlos Saavedra Lamas, en Campo La Piedra, y la José de San Martín, en La Aguada.
Desde el Gobierno de Córdoba destacaron que sostener estas escuelas permite garantizar el derecho a la educación en el mismo lugar donde viven los estudiantes. “Elegimos priorizar la educación y a nuestros jóvenes. En Córdoba no abandonamos a nadie, sin importar dónde viva, ni siquiera en medio de la montaña”, sostuvo el gobernador Martín Llaryora.
Uno de los principales recursos incorporados en los últimos años es la conectividad satelital. Desde 2024, las 821 escuelas rurales y de montaña cuentan con un servicio de internet de alta calidad, con hasta 300 megas, que permite acceder a plataformas educativas, contenidos digitales, videollamadas y capacitaciones. La herramienta busca reducir la brecha digital y generar vínculos entre comunidades educativas que se encuentran separadas por grandes distancias.
La conectividad también permite que los docentes puedan participar de capacitaciones y reuniones virtuales sin tener que recorrer largas distancias. En las escuelas con matrículas reducidas, además, abre la posibilidad de que los alumnos desarrollen experiencias compartidas con otras instituciones y accedan a propuestas pedagógicas que serían difíciles de concretar por el aislamiento geográfico.
Un ejemplo es la escuela rural Pío Zárate, ubicada en el paraje Buena Vista, departamento Pocho, a más de 120 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Allí Andrea, de 10 años, es la única alumna y recorre 15 kilómetros diarios para asistir a clases junto a su docente, Fanny Correa. Ambas desarrollan el proyecto de hidroponía “Hydro Vista, semillas del futuro”, una iniciativa que permite cultivar sin tierra y combina ciencia, tecnología e innovación mediante la metodología STEAM.
El caso refleja el desafío de sostener la educación en los lugares más alejados de la provincia, donde una escuela puede tener apenas un estudiante pero cumple un rol fundamental para toda la comunidad. “Cada una de estas escuelas representa una decisión concreta de garantizar el derecho a la educación”, destacó el ministro de Educación, Horacio Ferreyra.

