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Y apareciste tú…

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POR EMILIA ORTEGA

José Manuel de la Sota fue siempre un líder. El abanderado del peronismo de Córdoba que consiguió llegar a la Gobernación y abrió el camino para que el justicialismo lleve más de un cuarto de siglo de gestión provincial, con la continuidad de Juan Schiaretti y Martín Llaryora.

Se cumplen ocho años de su fallecimiento, causado por ese accidente de tránsito ocurrido la noche del sábado 15 de septiembre sobre el asfalto de la autovía Córdoba-Río Cuarto, esa arteria que insistió en hacer y que logró que se concretara entre su mandato y el de Schiaretti. Exactamente una semana antes del aniversario, una de sus hijas, Candelaria, la periodista, encabezó un evento en el salón principal del subsuelo del Hotel Savoy, en la ciudad de Buenos Aires, a pocas cuadras del Congreso de la Nación, para homenajear la figura de su padre. Además, lanzó el programa «Tomar la Posta» en un canal de streaming, que estrenará contenidos audiovisuales que había elaborado su padre para el lanzamiento de su candidatura a presidente de la Nación, que quedó trunca por su repentina muerte.

Una De la Sota remarcando el legado del auténtico De la Sota, en lo que terminó siendo uno de los encuentros con la mayor cantidad de dirigentes peronistas juntos, algo no tan sencillo de lograr en estos tiempos del viejo movimiento fundado por Juan Domingo Perón.

Pero, además, tanto ese acto como ese programa son los cimientos de la carrera política que Candelaria pone en marcha de la mano del poderoso armador del PJ porteño Juan Manuel Olmos, quien mucho tuvo que ver en la organización de esta movida y, en especial, en convencer a varios para que estuvieran presentes. Y no fueron pocos los que participaron: casi 300 personas, muchas de ellas dirigentes con nombre propio dentro del justicialismo.

Un repaso entre los presentes

Desde Córdoba llegaron el gobernador Martín Llaryora; el exmandatario provincial y diputado nacional Juan Schiaretti; la senadora nacional Alejandra Vigo; el exmiembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Juan Carlos Maqueda; los exministros delasotistas Herman Olivero y Carlos Caserio; los diputados nacionales Ignacio García Aresca y Carolina Basualdo; y una histórica referente del delasotismo y exsenadora nacional, Beatriz Halac, entre otros.

Sonó a poco lo cordobés en el ambiente, dejando en claro que hubo más interés de Olmos por invitar a referentes metropolitanos que de Candelaria para que estuvieran presentes viejas figuras que militaron con su padre en su provincia natal.

Los nombres rutilantes a nivel nacional que se mostraron fueron Sergio Massa, quien llegó sobre la hora, cuando estaban casi todos sentados y dispuestos para comenzar la actividad, pretendiendo dejar en claro que lo estaban esperando a él para que el homenaje se pusiera en marcha. Saludó a Llaryora y muchos pusieron el ojo en el momento en que le extendió la mano a Schiaretti, teniendo en claro el poco aprecio, por no decir desprecio, que se tienen.

Al lado del dirigente de Tigre se sentó el exgobernador santiagueño y senador nacional Gerardo Zamora, un dirigente que bosqueja su precandidatura a presidente de la Nación, y algunos hasta aseguran que cuenta con el apoyo de algunos gobernadores radicales y peronistas.

Otro que coquetea con una posible postulación presidencial es el titular del Banco Macro, Jorge Brito, quien saludó de manera efusiva a Olmos, a Massa y a Schiaretti, con quien ya había tenido al menos dos reuniones el año pasado en Buenos Aires, cuando el cordobés desarrollaba su candidatura a diputado nacional. Un encuentro había sido con banqueros y otro, con referentes empresarios.

En nombre del gobernador bonaerense y adelantado precandidato presidencial peronista Axel Kicillof, vino su ministro de Gobierno, Carlos Bianco.

Los viejos cronistas políticos dirían que el auditorio era variopinto, siempre dentro del justicialismo, con figuras como el presidente del bloque de diputados kirchneristas, Germán Martínez, y su par Cecilia Moreau; el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo; el exgobernador bonaerense Felipe Solá; y el salteño Juan Manuel Urtubey, entre otros. También se los vio al escritor y analista Jorge Asís y al consultor Hugo Haime.

Hubo ausentes como Máximo Kirchner y uno que asoma a la vida política, como el empresario de medios Daniel Hadad. Pero la que más llamó la atención fue la inasistencia de Natalia de la Sota.

Si bien la hermana de Candelaria tenía programada una actividad en Río Cuarto, cerca de ellas aseguran que la diputada nacional no estaba de acuerdo con la realización de esta actividad y, además, que este sería uno de los tantos rebrotes de celos que las hermanas se tienen desde que eran niñas. Además, no faltó quien dijera: con una sola acción, Candelaria ya comenzó a eclipsarla.

Lo cierto es que De la Sota, José Manuel, el auténtico, provocó, a ocho años de su partida, un encuentro peronista de alto impacto para la política nacional, en medio del siempre convulsionado armado justicialista.

«Y apareciste tú», como siempre le gustaba cantar, y armó un gran revuelo, siendo quizá el mejor homenaje a su figura y a su legado político.

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