La Justicia Federal de Córdoba confirmó la identificación de ocho personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar, cuyos restos fueron recuperados en el sector conocido como Loma del Torito, en terrenos de la Guarnición Militar de La Calera, junto al excentro clandestino de detención La Perla.
El anuncio fue realizado por el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja, en una presentación que contó con la participación de familiares de las víctimas y organismos de derechos humanos. Con estos nuevos reconocimientos, asciende a 38 el total de personas identificadas a partir de las excavaciones y peritajes iniciados en septiembre de 2025.
Según la investigación, los restos corresponden a cuatro mujeres y cuatro hombres que fueron secuestrados en 1976. Los estudios también permitieron reconstruir que, en 1979, los cuerpos habrían sido removidos con maquinaria pesada para ocultar evidencias antes de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Entre las víctimas identificadas se encuentran Néstor Albino Acosta, trabajador ferroviario y estudiante de Arquitectura; Pascual Delfín Ludueña, delegado sindical de FIAT Concord; Claudio Norberto Nardini, empleado de Sancor; y las docentes y estudiantes Cecilia Alicia Pessina, Mónica Protti de Guillén (de Río Cuarto), Mercedes del Valle Ramírez y María Luisa Salto. También fue identificado Juan Carlos Soulier, estudiante de Ingeniería.








Los avances de la investigación aportaron, además, indicios de actividad represiva en La Perla antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, con casos de desapariciones registrados desde 1975.
Convocan a familiares a aportar muestras de ADN
Las tareas continúan con la intervención del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), el Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba, la Universidad Nacional de Río Cuarto y especialistas.
Ante la continuidad de los trabajos, las autoridades reiteraron el llamado a familiares de personas desaparecidas para que aporten muestras de sangre. La información genética resulta fundamental para avanzar en la identificación de los restos recuperados y restituir la identidad de las víctimas.
