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Transportistas rurales en alerta en Río Cuarto: advierten que el aumento del combustible y tarifas atrasadas ponen en jaque la actividad

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El conflicto del transporte rural volvió a tomar fuerza en Río Cuarto, donde trabajadores del sector llevan adelante una protesta sin corte de rutas, pero con fuerte presencia en puntos clave de la ciudad. La medida busca visibilizar una problemática que, según afirman, se repite en todo el país: el incremento sostenido de costos frente a tarifas que no se actualizan.

La concentración se desarrolla principalmente sobre la ruta nacional 8, a la altura de la Sociedad Rural, y en el sector de la ruta A005. Allí, los transportistas permanecen durante la jornada con sus unidades, en una modalidad que evita interrumpir el tránsito pero intenta generar impacto y atención sobre el reclamo.

Desde el sector explican que la situación se volvió crítica en las últimas semanas, especialmente por la suba del gasoil, insumo clave en la estructura de costos. Según detallan, el combustible aumentó cerca de un 30% desde el inicio de la cosecha, mientras que los valores de los fletes continúan prácticamente sin modificaciones.

En ese contexto, sostienen que están trabajando con tarifas que quedaron desfasadas frente a la realidad económica actual. A esto se suma otra preocupación: denuncian que en muchos casos ni siquiera se respetan los valores previamente acordados, lo que agrava aún más la rentabilidad.

La problemática no es exclusiva de la región. En distintos puntos del país se replican medidas similares, en medio de una creciente tensión entre transportistas y dadores de carga. En zonas productivas, donde el traslado de granos resulta fundamental, esta situación comienza a impactar directamente en la logística del agro.

Uno de los principales cuestionamientos apunta al sistema vigente, que establece tarifas al inicio de la campaña sin contemplar revisiones posteriores, en un contexto de constantes aumentos. Desde el sector advierten que esto los obliga a absorber costos que hacen cada vez más difícil sostener la actividad.

Si bien a nivel nacional se deslizó la posibilidad de implementar un congelamiento del precio del combustible por 45 días, los transportistas consideran que la medida llega tarde frente a los incrementos ya registrados. Por eso, reclaman la apertura urgente de una instancia de diálogo.

La continuidad de las protestas dependerá de la respuesta que obtengan en las próximas horas. Mientras tanto, el conflicto suma presión en plena cosecha y reabre un debate clave: cómo se distribuyen los costos dentro de una cadena productiva atravesada por la crisis económica.

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