El Gobierno nacional envió al Senado un proyecto para derogar por completo la Ley de Etiquetado Frontal de Alimentos, vigente desde 2021, y ya comenzó a generar debate dentro de la oposición dialoguista. Aunque desde algunos bloques aliados reconocieron que no hay apuro para tratar la iniciativa, también anticiparon que pedirán estudios y argumentos técnicos antes de avanzar con cualquier cambio.
La propuesta impulsada por la administración de Javier Milei lleva además las firmas del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y del ministro de Salud, Mario Lugones. En el texto, el Ejecutivo sostiene que el actual sistema de octógonos negros genera “asimetrías” y dificulta diferenciar alimentos con perfiles nutricionales distintos.
Entre los argumentos oficiales, el Gobierno asegura que la ley vigente limita estrategias comerciales de la industria alimentaria y genera costos elevados, especialmente para pequeñas y medianas empresas. Según el proyecto, las exigencias de rediseño de envases y adaptación de procesos productivos impactan con más fuerza en compañías de menor escala.
Mientras tanto, en el Senado predomina la cautela. Legisladores de distintos espacios señalaron que existen otros temas prioritarios en agenda y remarcaron que la ley de etiquetado ya fue incorporada por gran parte de la sociedad. Aun así, el proyecto abrió un nuevo foco de discusión sobre el rol del Estado en la alimentación y la regulación de la industria alimenticia.

