La participación religiosa parece atravesar un nuevo momento. Cada vez más personas se acercan a las iglesias y, entre ellas, los jóvenes comienzan a ocupar un lugar importante. En Córdoba, esta tendencia se observa desde el trabajo territorial de las distintas comunidades religiosas, que no solo buscan fortalecer sus espacios de fe, sino también ampliar su presencia social. En nuestra ciudad, cada día vemos más iglesias promoviendo experiencias comunitarias, de servicio. Muchos jóvenes, encuentran allí un espacio, un lugar al cual pertenecer.
Mariano Almada, secretario de Culto de la provincia de Córdoba, señaló que desde el Gobierno provincial advierten un crecimiento en la participación religiosa, aunque reconoció que todavía faltan estudios actualizados que permitan dimensionar el fenómeno.
El último relevamiento del CONICET, realizado en 2019, daba cuenta de un alejamiento de las prácticas religiosas tradicionales y de una tendencia hacia una vivencia más individual de la fe. Sin embargo, según la experiencia que recoge actualmente el área de Culto, el escenario estaría cambiando.
«Hoy claramente nuestra experiencia indica que hay todo lo contrario, que hay un volcamiento de parte de las personas hacia los distintos credos, hacia las distintas religiones», explicó Almada. Para él, este acercamiento no responde únicamente a las creencias, sino también a la búsqueda de espacios de contención y acompañamiento. Destacó que el papel que cumplen las iglesias en el entramado social, especialmente a través de sus programas, proyectos y voluntariados. «Particularmente, hay mucha inserción social de todas las iglesias. La situación social hace que también la fe y la participación en distintos programas, proyectos y voluntariados […] hagan que sea muy notoria la participación de las iglesias en los distintos niveles sociales», sostuvo.
La regularización de las iglesias en Córdoba
Este crecimiento también plantea nuevos desafíos para el área de Culto, que trabaja en la regularización de las distintas comunidades religiosas de la provincia.
Hasta la sanción del decreto 176/25, las iglesias que no pertenecían a la Iglesia Católica Apostólica Romana debían constituirse legalmente como asociaciones o fundaciones. Esta situación impedía que muchas de ellas obtuvieran un reconocimiento jurídico específico como iglesias, aunque ya desarrollaran sus actividades en distintos puntos del territorio.
Con el nuevo marco normativo, la Provincia comenzó un proceso de reconocimiento y normalización de estas instituciones, que incluye el relevamiento de las comunidades existentes y el trabajo conjunto con sus representantes. «Estamos haciendo en toda la provincia la normalización de muchas de ellas», explicó Almada.
El funcionario también destacó la articulación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación, a través del Registro Nacional de Culto, para avanzar en la identificación de las distintas comunidades religiosas. Este trabajo permite conocer con mayor precisión su distribución territorial y seguir su crecimiento.
La tarea no se limita a las iglesias cristianas evangélicas. Según detalló Almada, el decreto también permitió reconocer el trabajo de otras comunidades religiosas, como la musulmana y la judía, y ampliar así el conocimiento sobre la diversidad religiosa de Córdoba.
El Papa León y una convocatoria que trasciende la fe
En este momento de creciente participación religiosa, la próxima visita del papa León a Córdoba aparece, según Almada, como otro punto de convocatoria, con la expectativa de recibir a cientos de miles de personas de distintos puntos del país y de países limítrofes. La ciudad trabaja en una mesa de articulación encabezada por el Arzobispado y con participación de los distintos niveles del Estado para organizar la seguridad, la salud, los traslados y la circulación de los peregrinos.
«Es un trabajo muy arduo, cuidando cada uno de los detalles», señaló Almada. Durante su estadía, el Papa participará de una misa multitudinaria y tendrá actividades en el Arzobispado y en la Catedral, lo que implicará un importante movimiento de personas y un operativo especial para garantizar el desarrollo de las actividades.
