Por Emilia Ortega
Pasó el mundial de fútbol y la agenda volvió a la normalidad, al día a día de la gente, a los reclamos, las deficiencias y también las cosas buenas del Estado, a la caída del empleo, a los problemas de muchas familias para poder llegar a fin de mes, además de la inseguridad y muchas cosas más.
Mientras tanto la política sigue andando y la mira hace blanco en el calendario electoral de 2027.
En el Panal están ilusionados con la conexión establecida con el Jefe de Gabinete Diego Santilli. El nuevo interlocutor con la Casa Rosada es ese viejo dirigente peronista porteño, fanático de River Plate y del automovilismo (su hijo Nicanor Santilli Pazos corre en categorías de la ACTC), con paso por el PRO en el que ahora confían los libertarios para el diálogo y armado político entre los gobernadores, el Congreso de la Nación, siempre pensando en la reelección de Javier Milei. Que quede claro que esa es la prioridad, cuatro años más del León en el despacho principal de Balcarce 50.
Da la sensación de que en el Panal confían demasiado y ponen muchos huevos en esa sola canasta, pensando en un posible acuerdo electoral para el año que viene.
El gobernador Martín Llaryora sobreactuó un maquillaje en su gabinete solo por cuestiones políticas-electorales, no de gestión. Como le gusta a él, mirarse en el espejo de Milei. Empoderó a Manuel Calvo como Jefe de Gabinete y le quito una función que no venía haciendo bien: dialogar y víncularse con los intendentes y jefes comunales, tarea que ahora le asignan al exintendente de Colonia Caroya, Gustavo Brandán.
Un detalle, Llaryora continúa jugando ese juego que tanto le gusta: convocar a extrapartidarios para ocupar ministerios. Hacemos referencia al dirigente exPRO que en sus tiempos de intendente de Jesús María era un mimado de Marucio Macri, cuando era Presidente de la Nación. Hablamos del nuevo ministro de Cooperativas y Mutuales, Gabriel Frizza. Esa cartera fue una buena intención de Llaryora de querer trabajar junto a entidades que tienen mucho poder en varios pueblos y ciudades del interior, como las cooperativas y las mutuales, pero no salió y se transformó en el ministerio que primero intentó salvar de los problemas personales y judiciales al exintendente de Villa María, Martín Gill, luego ubicó a Brandán y ahora a Frizza.
Solo asientos que terminaron siendo conchabos políticos. No fue la primera ni será la última vez que eso ocurra.
En el marco de esos movimientos de cargos en el gabinete provincial, saltó el nombre del legislador provincial y tercera autoridad provincial, el exintendente Juan Manuel Llamosas. Hay un casillero vacante que es el de ministro de Industria y Producción o como termine llamándose, que dejó vacante hace algunos meses Pedro Dellarrosa, que jamás supo qué hacer en ese lugar, por desconocimiento del tema e inacción. Dellarrosa consiguió alquilar un selló de goma para ser candidato a intendente de su ciudad, sin representar al vecinalismo local que fundó su padre Henry ni al peronismo provincial ni a los libertarios.
Bueno, para ese lugar que resta ocupar en el equipo de Llaryora sonaba el nombre de Llamosas, aunque el tema se enfrió.
Difícil que envíen allí al exintendente riocuartense, porque cumple una función importante en la Legislatura como Presidente Provisorio, dándole previsibilidad, orden y seriedad, algo que nunca pudo conseguir la vicegobernadora Myrian Prunotto, que ahora sueña en conquista la ciudad de Córdoba como postulante a intendente por el oficialismo provincial.
Veremos…
