POR EMILIA ORTEGA
El Gobierno de Córdoba transita tiempos que por momentos lo hacen sentir fuerte y esperanzado, y en otros pasajes preocupado y hasta temeroso. Todo es por la gestión del día, la inmediata, y también por el calendario electoral de 2027 que ya ocupa un lugar preponderante en todas las agendas políticas del país.
* Entre las preocupaciones aparece el juicio al viejo cacique peronista de Traslasierra, Oscar González, que se hace en los tribunales de Villa Dolores, por el accidente que le causó la muerte a una niña y lesiones graves a otra. Claro que después llegará el desarrollo de otros ´inconvenientes´ que deberá aclarar ante la Justicia el exhombre fuerte de la región.
* El Caso Agostina que causó el femicidio de una niña en una tenebrosa vivienda de barrio Alta Córdoba, hecho que incluye a su familia y entorno, y que la justicia terminará condenando a un militante peronista con injerencia en la seccional séptima de la ciudad de Córdoba, Claudio Barrelier, quien tenía un contrato laboral en la Municipalidad local y respondía políticamente al abogado penalista y ahora exconcejal Ricardo Moreno, quien debió renunciar a la banca por el alto impacto que causo ese suceso.
* Y cuando parecía entrar en el olvido el escándalo de los contratados en la legislatura provincial que implicada movimientos poco claros que incluían al exconcejal Guillermo Kraisman, la casa provincial de las leyes volvió a temblar con un hecho también de asesores, pero más grave, ya que estarían involucrados en temas muy delicados que hasta rozan a propios legisladores, como es el caso de ´Cañito´ Flores, hombre fuerte y exintendente de Villa de María de Río Seco, en el norte provincial. Se investiga una posible red de prostitución infantil con hombres inmediatos a Flores que cuentan con contratos en la Legislatura, que involucra incluso a centros de salud municipales y que se habrían utilizado propiedades del propio Flores para abusar de menores. Gravísimo.
Este tema puntual causó la semana pasada un alto impacto político. A la misma hora que en la Legislatura provincial se discutía el futuro de ´Cañito´ Flores, con el oficialismo votando por el pedido de licencia a su banca, mientras la oposición reclamaba por la renuncia, la senadora nacional por Córdoba, Alejandra Vigo, declaraba a una radio que para ella Flores debería renunciar a la banca. Sus palabras cayeron como un balde de agua helada en el Gobierno provincial, aunque no eran pocos los dirigentes peronistas cordobeses, casi todas mujeres, que por lo bajo llamaron o mensajearon a Vigo para destacar su posición pública sobre el caso. El peronismo local sabe que la situación de Flores es insostenible, pero el Gobernador personalmente pidió que (por ahora) solo le pidan licencia. Por esos vaivenes que suele tener Llaryora, podría ser que en una cuestión de horas finalmente le pidan la renuncia a ´Cañito´. Claro que ya se pagó un alto costo innecesario. ¿Qué razón hay para sostener a Flores?
Mano a Mano
Ni estaban peleados ni hablaban de manera frecuente. Llaryora y el exgobernador y actual diputado nacional Juan Schiaretti volvieron a verse las caras. Lo curioso es que fue todo en secreto, aunque el encuentro se realizó en el amplio y luminoso despacho del Gobernador que inaugurara Schiaretti allá por noviembre de 2011 y que hoy habita Llaryora. ¿Por qué se dio a conocer el encuentro casi diez días después de que se generó? Lo cierto es que cae muy bien en el peronismo que los dos hombres fuertes del partido se hayan reunido para hablar a solar de política con dos temas centrales: la relación con el Gobierno nacional y el calendario electoral de 2027. Fue el primer encuentro personal en el año y uno de los pocos ocurridos desde que Schiaretti finalizó su gestión, el pasado 10 de diciembre de 2023. Llaryora necesita de Schiaretti para que se cumplan en el Congreso de la Nación algunas posturas a la hora de votar y que vayan en línea con los acuerdos que Llaryora cierre con el Jefe de Gabinete, Diego Santilli, para que la Casa Rosada mantenga un vínculo de ´convivencia civilizada´ con el Panal. Obvio que buena parte de tiempo lo invirtieron en ver cómo se aceita el engranaje electoral con el que cuenta el peronismo cordobés para mantener el poder por cuatros más.
Anticipo electoral
Nos vamos al sudeste provincial. El presidente Javier Milei, por desinterés y desconocimiento, no participará con un candidato a intendente en las elecciones municipales del próximo 6 de septiembre en Marcos Juárez. Tampoco lo hará Llaryora porque el peronismo nunca fue una fuerza muy querida y votable para los vecinos de ese punto estratégico de la Pampa Gringa. En realidad, el Gobernador tiene un delfín que se postula y que es funcionario suyo en el ministerio de Agricultura, pero lo hace bajo un sello fantasía, no como peronismo ni como Hacemos por Córdoba. Se trata de Germán Font, un interesante cuadro que cuenta con una buena agenda con los sectores del campo. En el Panal consideran que probablemente no le alcance para ganar y no quieren que le carguen una posible derrota electoral a un año de la gran batalla por la Provincia.
En cambio dicen los habitantes, periodistas y analistas de aquella pujante ciudad, que la lucha podría ser entre un desvencijado postulante que ya fue intendente y que tiene un dilatado currículum. Se trata de Pedro Dellarosa, un hombre que nunca se supo porque Llaryora lo puso de ministro de Industria y tras su fracaso en esa tarea se lo premió como asalariado de Bancor, formando parte del directorio, hasta que renunció para ser candidato.
La rival directa sería la vecinalista Verónica Crescente, quien va por su segunda oportunidad para gestionar la ciudad. Fue funcionaria de Dellarossa cuando fue intendente, pero se pelearon cuando el hombre no la eligió a ella para que sea la candidata a intendenta, optando por Sara Majorel, por lo que Crescente terminó siendo a candidata de entonces Gobernador Schiaretti.
La elección municipal de Marcos Juárez en un año en el que casi no hay elecciones a cargos ejecutivos en el país, ya no tiene el glamour de otros años con funcionarios nacionales y provinciales que iba para hacer campaña de apoyo a postulantes locales. Hoy se trata de cloacas y desagües, de cordón cuneta y asfaltos, de semáforos y dispensarios. Quizá esto no sea colorido e interesante para la política y los medios, aunque seguro que es mejor para los vecinos ya que se discuten temas que pueden mejorarle la vida.
Cosa de peronistas
El peronismo es el primero en percibir cuando puede encontrar sangre en su rival para atacar, pero también olfatea rápido y reacciona cuando se da cuenta de que una debilidad propia puede hacerle perder el poder.
Curioso: el justicialismo local teme por primera vez perder el Gobierno provincial, justo en el momento en el que tiene enfrente una oposición con dirigente gastados (Luis Juez), pálidos (Rodrigo de Loredo) o poco conocidos (Gabriel Bornoroni). Y una disidente peronista de apellido patricio, Natalia de la Sota, que pareció poner stop, al menos por ahora, a su condición de opositora del Llaryora. La partitura a la diputada nacional viene de arriba, como solían decir en un sketch del recordado gran programa televisivo de humor de los 70´s, ´La Tuerca´.
El único rival que puede dejarlo a Llaryora sin otros cuatro años de gobierno es Milei, si mantiene su alta consideración, cosa que entra en un pasaje de dudas. Un presidente elegido por la economía que ahora podría tropezar por el momento difícil que vive la economía que él mismo genera con su política de motosierra. Entre otras cosas, mantiene endeudado a unos 5 millones de argentinos que no pueden pagar la tarjeta de crédito, con la que compran los alimentos para poder comer, aunque los funcionarios de Balcarce 50 digan que se empeñaron por comprar televisores para ver el mundial.
El desprecio de Milei y los suyos por la gente no será gratis para él, y quizá esa cuenta la pague con argentinos que ya no confíen en él y no lo voten el año que viene.
Veremos…
