Las declaraciones de Herlander Zola, responsable de Stellantis para América del Sur, sobre la posibilidad de cerrar o trasladar la producción de las plantas argentinas generaron repercusiones en el sector automotor. Desde la compañía sostuvieron que sus palabras fueron malinterpretadas y remarcaron las inversiones que el grupo realiza en el país.
En Córdoba, Stellantis destinó US$ 385 millones a la modernización de la planta de Ferreyra para producir las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota. Además, está prevista para noviembre de 2026 la inauguración de una nueva planta de motores turbodiésel Multijet 2.2. En El Palomar, Buenos Aires, la empresa invirtió US$ 270 millones para modernizar las líneas de montaje de los Peugeot 208 y 2008.
El escenario, sin embargo, está atravesado por los cambios en el mercado automotor y el avance de las marcas chinas, que ganan terreno con precios competitivos y vehículos eléctricos e híbridos. En ese contexto, Stellantis también acordó con la china Leapmotor avanzar en la producción de vehículos electrificados en Pernambuco, Brasil, para competir en un mercado cada vez más exigente.
Una de las principales preocupaciones está vinculada con el desempeño comercial de los modelos producidos en El Palomar, cuyos patentamientos en Argentina habrían caído cerca de un 30% entre enero y septiembre respecto del mismo período del año anterior. Brasil también es clave para esa planta, ya que recibe alrededor del 40% de los vehículos que salen de esa línea de producción.
Las decisiones futuras dependerán, entre otros factores, de la evolución de la economía brasileña, el tipo de cambio y las condiciones comerciales de la región. Por ahora, no se confirmó el cierre de ninguna de las plantas argentinas y la inversión en Ferreyra continúa con la próxima puesta en marcha de la fábrica de motores.
