La continuidad de Carlos Tevez al frente de Talleres llegó a su fin. El club decidió no extender el vínculo del entrenador, que vencía el 30 de junio, en un contexto marcado por la eliminación en el clásico cordobés y por un semestre de rendimientos irregulares.
Aunque en un principio existía predisposición de ambas partes para avanzar hacia una renovación, la derrota ante Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes y el análisis posterior del funcionamiento del equipo cambiaron el escenario. La dirigencia consideró que el ciclo no logró consolidar una identidad de juego estable.
El clásico, el punto de quiebre
La caída por 1-0 ante Belgrano en los octavos de final del Torneo Apertura fue determinante. Más allá del resultado, en la evaluación interna pesó la falta de respuestas futbolísticas en un partido decisivo y la irregularidad mostrada durante toda la competencia.
El propio Tevez reconoció errores del equipo tras el encuentro, especialmente en la jugada del gol recibido desde un lateral, lo que profundizó el análisis crítico del rendimiento.
Un ciclo breve y con altibajos
El paso de Tevez por Talleres estuvo atravesado por la inestabilidad en los resultados y la dificultad para sostener una idea de juego constante. Si bien el equipo tuvo pasajes competitivos, no logró continuidad ni una evolución sostenida a lo largo del semestre.
Último partido antes del cierre
El entrenador dirigirá su último encuentro ante Atlético Tucumán por la Copa Argentina. Ese compromiso marcará el cierre formal de su etapa en el club de barrio Jardín, que luego iniciará una reestructuración deportiva y la búsqueda de un nuevo cuerpo técnico.

